Carta de un niño futbolista a su papá



Carta de un niño futbolista a su papá

Querido papá,

No sabes cuanto trabajo me ha costado escribirte estas líneas, pero después del último partido... creo que he llegado al límite. Me preocupa mucho que la ultima derrota no la sentí como mía y la de hace quince días, tampoco.


Creo que esto, se debe a que yo, no soy yo en el campo, sino el instrumento que ejecuta los actos y movimientos que tú y otros señores quieren que hagamos. No sé porque estáis en las "bandas" e incluso junto a la "portería", yo no hago más que tocar la pelota y cuando lo hago "caen" sobre mí un caudal de gritos como "-¡pásala!- "¡tira!" - ¡corre! - ¡cuidado! "¡tira a gol!" y lo que a continuación hago es todo lo contrario y naturalmente mal, y así en todas y cada una de las jugadas. Te pido papá que me dejes jugar "mis partidos", que tú ya jugaste los tuyos y si no lo hiciste, yo no tengo la culpa, no quiero ser el reflejo de tus frustraciones.


El otro día cuando veíamos el "partido" por la "tele", te enojaste mucho porque un jugador de primera división se hizo expulsar por reclamarle una jugada al árbitro, lo llamaste ¡bandido!... y sin embargo tú reclamas continuamente, al igual que los otros señores, todas las decisiones, de nuestros árbitros, e incluso te he oído insultarlos. Tan confundido estoy que ahora yo también reclamo todas las jugadas y no sé si es parte del juego o no. Me angustia saber que puedo hacer para no quedarme "sentado" en el banquillo por repetir las acciones y los vicios que veo en los mayores, incluyendo a los de primera división, pero sobre todo... a ti.


Por último papá ¿no habrá manera que antes del juego me indiques, que debo hacer y al finalizar el encuentro me señales los errores cometidos para tratar de corregirlos? Yo sé que tú sabes mucho de Futbol, ¿podrías regalarme algo de tu tiempo y enseñarme tus secretos, fuera de los terrenos de juegos?


Todo es para que al momento de jugar, yo me sienta responsable de mis victorias y que me importen mis derrotas. 


No me quites la creatividad, te aseguro que soy capaz de resolver los problemas que mis contrarios me plantean.


De ninguna manera quiero que esta carta te aleje de mí: yo te quiero en la grada oyendo de ti y de mamá mensajes de animo: ¡vamos! ¡Animo! ¡Adelante! ¡Mi hijo rá-rá-rá! y cuando el partido termine quiero compartir contigo mis victorias y quiero que me consueles en las derrotas... 

Creo que no es mucho pedir, papá, solamente déjame ser yo mismo

Tu hijo.

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